20 julio, 2009

Ya es amarillo

Tras tirarse la gran parte del Tour como segundo en la general, Alberto Contador aprovechó su mejor terreno para ganar la etapa y alzarse al primer puesto de la clasificación. El corredor de Pinto es una garantía en cuanto el final es en alto en grandes citas: gana siempre que no hay una escapada. Ya no necesita ataques a repetición: con uno basta y a aumentar la diferencia. Compite en otra liga respecto a sus rivales. Es el mejor.

El único final en alto de los Alpes estaba en la estación suiza de montaña de Verbier. Para llegar se atravesó el valle del Ródano y sus cultivos subvencionados a gran velocidad (la media de la etapa fue de 40 km/h), una condición ineludible para el que el puerto hiciese daño. El viento de culo hacía volar al pelotón, pero también el fuerte ritmo del Liquigas, después del Millram (¿?) y, ya empezada la ascensión, del Saxo Bank. Voigt duró mucho menos que otros años; N. Sorensen apenas unos metros; y el que más daño hizo fue Cancellara, que venía de la fuga y que apretó los dientes, la lengua y la mandíbula para mantener un ritmo endiablado.

Cuando el suizo cesó en su martirio saltó F. Schleck, sin mucho éxito. Cuando quedaban 5´6 kms. para meta saltó Contador a una velocidad muy superior, y el único que le pudo seguir -que no alcanzar- fue A.Schleck, que parecía que se movía a una velocidad muy inferior. Por detrás no cundió el pánico: Armstrong ordenó que le pusieran su tran-tran, y Kloden -qué corredor más desaprovechado, ya tiene 34 años- intentó mantener las apariencias hasta donde pudo. Los corredores, que de esto saben bastante, fueron adelantando al duo del Astana porque ese ritmo estaba por debajo de sus posiblidades. El más sorprendente fue Wiggins, el único que se atrevió a atacar abiertamente, y que hoy por hoy ostenta el título de revelación y cualquier otra cosa que le quieran poner.

Contador, que para llegar a meta se tuvo que desembarazar de manera muy poco diplomática de algunos espectadores, endosó 43" a A.Schleck, que hizo una subida portentosa. Tengan en cuenta que en Arcalis Contador metió 21" a todos los favoritos en 1´8 kms, y que esta vez su ataque fue a 5´6 kms. de meta. Nibali, en el mejor rendimiento de su carrera, fue tercero a 1´03", mientras que el extraño grupo formado por F.Schleck, Wiggins y Sastre de menos a más llegó a 1´06". Para encontrar a Evans, séptimo de la etapa, hay que añadir otros 20", 3" de ventaja sobre Kloden y otros 6" sobre Armstrong. Contador no encontró ningún rival, y Andy Schleck sólo uno.

Más interés ofrece la general. Contador lidera con 1´37" sobre Armstrong, 1´46" sobre Wiggins que sigue diciendo que quiere ganar el Tour, 2´17" sobre Kloden y 2´26" sobre A.Schleck (otro que dice que quiere ganar el Tour). Será difícil ver cambios que no sean ver caer a Wiggins por alguna acción estratégica. La razón es que Astana, además de controlar el pelotón, tiene a sus tres corredores de clasificación -y Leipheimer porque se rompió la muñeca, si no también estaría ahí- en los cuatro primeros puestos de la general. Es más: Armstrong es segundo, y el interés general -es un decir- es que no se baje del podio. Así las cosas, el Astana llevará la carrera al tran-tran tan querido por unos y otros, tan cómodo, y el que quiera atacar sabrá que tendrá que batir el tren turquesa. Andy Schleck, el más capacitado de los rivales, sólo tiene el Ventoux para poder quebrar a la formación asiática, e intentar no perder mucho tiempo en la crono de Annecy. Sí, la posibilidad de tres Astana en los tres cajones del podio sigue siendo real.

Lo que nadie duda es que Contador ganará el Tour. Antes, cuando simplemente era un escalador que se defendía en las cronos, cabía alguna posibilidad de derrota, como en el Tour 2007. Hoy por hoy no, porque ha mejorado muchísimo contra el crono sin perder en la montaña. De las cinco grandes vueltas que ha disputado se ha vestido de líder en cuatro de ellas. De esas cuatro, ha ganado tres, y la cuarta todavía se está disputando. Con esa trayectoria, sólo un loco puede pensar que Contador va a flaquear en alguna etapa. Y menos con el mínimo desgaste al que ha estado sometido durante toda la carrera.
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David Herrero, un ciclista que sabe ganar y lo hace con regularidad prácticamente anual, se lleva la última etapa de la Vuelta a Madrid. La victoria final para Guerra del Liberty, mientras que Valverde ha sido segundo.
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¿Dará la bendición con la muñeca rota?

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18 julio, 2009

Que acabe pronto este Tour

Jueves. "Mañana empezamos la retransmisión a las tres, una hora antes para ver el espectáculo de los ciclistas". Espectáculo si se vio, pero no como creía el indolente Carlos de Andrés: se vio el espectáculo de un único ciclista. El resto, con pequeñas excepciones, bajo el aguacero típico de centroeuropa (Alsacia y Lorena es centroeuropa de manual) en estas fechas del año, pasando otra etapa más, Nocentini ya siete días de amarillo y haciendo bueno ese presupuesto inicial resumido en que este Tour son veinte días esperando el Ventoux.

La escapada se formó de inicio con siete corredores muy interesantes como Voigt, Gárate, Moreau, Uran, Haussler, Rubén Pérez y Chavanel. Al pelotón no le pareció bien y no aflojó su presa hasta que los últimos tres se quedaron en solitario. A partir de ahí era cuestión de tiempo ver donde la iba a montar la fiera de Haussler, un corredor que viene de la cuadra de Gerolsteiner (compañero de Rebellin, Hondo, De Bonis, Molletta, Schumacher o Kohl) y que hasta el pasado mes de enero había llevado una existencia profesional sin apuntes de lo que es: un auténtico hombre-orquesta.

No le había bastado con mutar de sprinter a clasicómano -donde da igual Sanremo que Flandes- es que ayer demostró que la Lieja también está a su alcance. En una etapa de media montaña subió como un escalador un primera duro-duro y un segunda a plato. Irónicamente dijo en meta que sólo se vió ganador en el último km, a pesar de haber fundido a sus dos compañeros de escapada y sacar al segundo de la etapa 4´ y al pelotón 7´. El dúo cómico que padecemos en TVE dijo cuando subía el último puerto que parecía que estaba aflojando, para poco después comprobar que iba con el 17 metido: iba a tope. Durante cinco horas, bajo el aguacero. Algo más que una exhibición.

Este corredor, del que veremos su trayectoria futura, entró en meta llorando como una folkclórica. No se podía esperar menos: una actitud rara vez vista en el ciclismo profesional, pero concordante con el perfil que Haussler ofrece como ciclista, igualmente extraño y multiherramienta. Viendo el reparto salomónico del Cerveló entre Hushovd y Sastre, todo apuntaba a que Haussler estaba en el grupo del corredor noruego, pero tras lo visto ayer puede servir perfectamente para las aspiraciones de Líder Máximo, sean cuales sean estas en el Tour. Lo último que profirió es que le daba igual el podio.

El interés en el pelotón se centró, aparte del pajarón antológico de Chavanel, en los escarceos del Euskaltel para defender el maillot de la montaña. Al menos esta lucha inútil sirvió para que Amets Txurruca, el ciclista más combativo del Tour 2007, fuese segundo en la etapa. Durante el transcurso de la misma se supo el positivo por CERA de su compañero Landaluze, pero el duo cómico pagado con dinero público no dijo nada durante la retransmisión. Landaluze se aplicó en los últimos años a intentar cazar una etapa del Tour: estuvo en llegada a Pau de 2006, en la de Le Grand Bornard en 2007, en 2008 también por ahí. Ha reconocido su uso de la EPO de tercera generación y el equipo se ha desvinculado del caso, como es consuetudinario. Ya no lo habían llevado al Tour, y eso si que es lo habitual en estos casos.

Hoy, con la inocente fórmula de "como ya sabrán", el duo cómico De Andres-Delgado sacó el tema de la CERA de Landaluze y Serrano, ya identificado por el pasaporte biológico. Leyeron el espediente, hicieron los exvotos normales y ¡hala!, para delante. Ni una reflexión sobre que el 100% de los recién cazados por la UCI son españoles, un éxito que se venía rondando desde el pasado Tour, ni sobre que estos positivos se conocen durante el Tour pero son de otras carreras, concretamente Dauphinè para el vasco y Suiza para el castellano, carrera donde acabó el último. Era mucho más importante pasar a contar los chistes y pasar las preguntas de Feis Buk, sobre temas tan interesantes como ¿qué fue de Abdujaparov?.

En cuanto a la etapa, escapada de 12 corredores incluyendo gente tan hábil y rápida como Ivanov, Bennati, Hincapie y Ciolek. El americano de origen colombiano, un clásico del Tour, llegó a ser maillot amarillo virtual. Hubiese sido perfecto: el único de la cuadra del Discovery que no ha querido volver a la estructura renacida se pone de maillot amarillo a punto de la tercera semana. Y no lo hizo por 5", Cavendish entró marcando el tiempo del pelotón a ritmo lento y mirando al marcador para ver si les salía la jugada perfecta. Menos mal que el Ag2R quisó llevar a Nocentini a su ¡octavo! día consecutivo de amarillo y la situación, dentro del bochorno, se mantuvo como estaba. Que el italiano ya lleve más días de amarillo que Gimondi o Pantani, los dos únicos compatriotas que han ganado el Tour en los últimos 50 años, refleja las lagunas del ciclismo de su país.

A Ivanov le bastó un único ataque a 10 kms. de meta para llegar en solitario. No sabemos si esta vez, como hizo antes de su victoria en la Amstel Gold Race, se fue a Tenerife. Tampoco sabemos si el corredor excluído del Tour 2000 por superar la tasa de hematocrito recibirá las felicitaciones de sus compañeros Pfannberger y Toni Colom. Por desconocer, desconocemos hasta la cara de tonto que tendrá Proudhomme por este basura de edición del Tour, que se plasma en cada una de las etapas: hoy ha sido tercero con gran despliegue de medios Roulston, otro más de la chistera mágica del Cervelò, un corredor que jamás ha hecho nada, pero que como vimos en el Giro con sus compañeros, tiene el potencial de brillar a partir de la tercera semana. La que nos espera y que ojalá pase pronto.
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Felicidades a D. Federico Martín Bahamontes en el 50º aniversario de su victoria.
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Se quejaba amargamente Oscar Freire que, cuando ganó su primera Sanremo en 2004, los medios parecían más interesados en lo que estaba contando un loco, refiriéndose a Manzano. El tricampeón del mundo no se daba cuenta que ninguna de sus victorias tiene ninguna importancia porque no gana el Tour, lo único que interesa. Ayer, tras recibir un perdigonazo en plena etapa y acaparar más espacio en informativos que en cualquiera de sus Mundiales ganados, quizás el gran campeón cántabro pueda completar la fórmula que rige el interés deportivo en este país.
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Otro que se cae y se rompe la muñeca el mismo día de Leipheimer.
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Cosas de Italia: Basso adorado -y el encantado- y claro, hasta la resistencia de los materiales se resiente.
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En la potente Vuelta a Madrid, la crono de la Casa de Campo para Hector Guerra, otro corredor polivalente y que se encuentra encantado de la vida -no como otros- en Portugal haciendo pequeñas incursiones en el calendario nacional. En la etapa del sábado, victoria para Ventoso, que se encontraba encantado de la vida en las grandes citas del calendario y que ahora, por méritos propios, corre este tipo de carreras.
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Ayer una pregunta de Feis Buk a Probenecid sobre si este es el peor Tour de la historia. Noooo, qué va, seguro que los hay peores. Pues sí, mismamente el de 1988: cuatro etapas para Van Poppel, el ganador da positivo, el segundo es un holandés -nunca han vuelto a acercarse al podio-, el tercero un colombiano -la primera y única vez que lo lograron-, no corrió ningún ganador de la carrera, no corrió ningún rival generacional del ganador, la contrarreloj final la ganó un corredor de Almería que no volvió a hacer nada, el propio ganador, a pesar de ser escalador, ganó otra crono. Le metió 7´ al segundo en París. Sí, desde luego este no es el peor Tour de la historia.

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17 julio, 2009

Al menos no se llegó al sprint

Qué poco le gustaban estas cosas a Sastre. Él, Líder Máximo y cuyo libro favorito es Yo, el Supremo, llevaba muy mal que un compañero suyo se fugase y, sin tener en cuenta su supeditación al Ser Divino, gastase energías en pos de conseguir un triunfo parcial. En 2005 Voigt se metió en una fuga en los Vosgos persiguiendo a Rasmussen, logró el maillot amarillo y al poco tuvo que abandonar por "agotamiento". El año pasado K.A Arvesen también anduvo de fugas y remachó victoriosamente ante Ballan y Elmiger en Foix, y Arribas le dedicó una crónica donde insinuaba cosas muy feas sobre el rendimiento del noruego.

Este corredor se mofaba de esta manera en la salida de la etapa de la huelga: se acabó cayendo el sólo y ha abandonado, supongo que ahora estará de manera más natural en esa postura. Ayer fue a vengarle su compañero Nicki Sorensen, un corredor de equipo que ayer compitió de manera desaforada, varios puntitos -que diría Carlos de Andrés- por encima de sus rivales de fuga. Esta se produjo de la manera más típica en este Tour bochornoso: etapa llana, con tachuelitas, y se forma la fuga en una disputa por los tres puntitos que da coronar la cota a los dos corredores que disputan la clasificación de la montaña, Pellizotti -pasó por delante en todas- y Egoi Martínez, a los que se unieron Lefevre, Calzati, Pauriol y Fothen. Sí: los corredores que quieren el maillot de puntos se fugan en una etapa llana.

El danés Sorensen, de 35 veteranos años, iba a ir al Giro como jefe de filas -como lo oyen- y se cayó de la lista a última hora. Menos mal que ha ido al Tour ha demostrar sus capacidades. De estas pueden muy bien atestiguar Javier Pascual Rodríguez y Chente, que fueron batidos en la Vuelta 2005 en la tradicional llegada a Ávila por este corredor. Fue una etapa a tres días del final disputada a 40 km/h por el Sistema Central, una media normal en esas ediciones de la Vuelta. Que hubiese un corredor del Comunitat Valenciana también, que perdiese no tanto: el día anterior había ganado el sinpar Carlos García Quesada en La Granja de San Ildefonso a la simpática media de 43 km/h. Esto para que ubiquen la anterior gran victoria de Nicki Sorensen en su adecuado contexto.

A Sastre esto siempre le ha gustado muy poco. Lo de corredores de su equipo por ahí libremente, incluso ¡ganando!, en vez de estar a su lado. En la pasada Vuelta, camino de Sabiñanigo, dijo que "Rijs ha estado a punto de mandar a casa a tres corredores", seguramente por azuzarles a meterse en la escapada que llegó a meta y ganó Van Avermaet. En el Giro de Italia de este año ya ven lo que le pasó a Pauwels. Y Gerrans, que cometió la osadía de colarse en la escapada camino de Bolonia y ¡ganar la etapa! para después no rendir en montaña, lo dejó fuera del equipo para el Tour. Ahora hagan el simpático ejercicio de recordar cúantos corredores del Cervelò andan metidos en fugas. Venga, es muy fácil. Y aún así Sastre todavía dice por ahí que el equipo tiene dos líderes (él y Hushovd) y que está dividido por igual.

A Rijs le gusta conseguir triunfos parciales, no se sabe si como resabio de sus tiempos en el Ariostea, y no cree que influyan en el rendimiento para la clasificación general. Eso ya se verá a partir de hoy, pero la victoria de ayer de Nicki Sorensen fue una exhibición y probablemente una de las victorias de etapa de un corredor de mayor edad en la historia del Tour. Sus relevos descolgaban al pobre Calzati y, cuando el resto de los fugados estaba encima y se veía la pancarta de los últimos cinco kms., calculó su distancia y les metío 20" adicionales. Entró en meta completamente ido, haciendo extrañas muecas y gestos, y sin parar de pedalear a pesar de su considerable ventaja. Otros 20 kms. de etapa y hubiese ido igual. Como el ciclismo.
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Vaya, la UCI dejó ¡50 minutos! al Astana para que se preparase para un control antidopaje. Según cyclingnews.com, en ese tiempo estuvieron tomando café inspectores y dirigentes del Astana, seguro que hablando de la meteorología y Goddard.
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Urraburu tirando de memoria, que va como las escopetas de feria. Dice que Kloden ganó la etapa de los Vosgos en 2005 -cuando fue Weening- y dice que fue la última etapa de un alemán, cuando Gendermann ganó en 2007 una etapa. Es su nivel habitual.

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16 julio, 2009

Ya ha pasado la mitad del Tour

El Tour pierde las batallas. A la renunciada contra el dopaje en los prolegómenos de la carrera -esos avisos de cuidadito y todavía ninguna noticia de tramposos, fulminados de una edición a otra- se une la marcha atrás en lo del pinganillo para la etapa del viernes y que se haya anulado el corte de 15" que el Columbia logró en la etapa del martes, y que dejó a varios favoritos descolgados.

Parece que los ciclistas como colectivo ganan batallas, pero en conjunto todos pierden. El tostón de ayer, donde Van Summeren y Sapa jugaron el papel de cobayas, nos recuerda de bruces que este Tour ha planificado la segunda semana como antes planificaba la primera, pero dejando la primera inmutada: dos semanas básicamente de sprints, y así estamos. De once etapas disputadas, cuatro para Cavendish. Y hoy otra nueva oportunidad de asistir al mismo guión.

El equipo parece que no tiene otro objetivo. En la más pura tradición del Telekom y el T-Mobile, de donde sale gran parte de su parte técnica, vemos a los corredores para la general ayudando en la preparación del sprint, y eso incluye tanto a Kirchen (7º en los dos últimos Tours) como el naufragado Rogers, pasando por el sorprendente Tony Martin. El único que se libra, creo, es Maxime Monfort, y creo que por su propia constitución física. Ya ven el caso del luxemburgués que hace un año ambicionaba un puesto en el cajón final: ha pasado de preparar los sprints en el Fassa Bortolo para Petacchi a hacerlo en el Columbia, cuatro años después, para Cavendish. Y tan contento. Todos parecen contentos.

La situación recuerda mucho, además de los evidentes vasos comunicantes en la parte técnica, a la que llevaba a Ullrich y Rijs a preparar los sprints a Zabel en los Tours de 1996, 1997 y 1998. Llegaban los últimos kms. y ahí veíamos a los corredores de la general a tope por sus sprinters, sin pensar en las fuerzas gastadas y cúando las iban a necesitar. Contra eso, ¿qué pueden hacer Van Summeren o Sapa? El belga, un gregario de categoría mayúscula -este año quinto en Roubaix-, casi tanto como su envergadura, recuerda a la mejor tradicción de los ciclistas de su país; el polaco, metido a última hora en el equipo, forma parte de la costumbre de alinear corredores de esa nacionalidad -probablemente por intereses comerciales- en el Lampre, una lista que incluye a Spruch o Szymd, ataca casi todos los días y está teniendo más protagonismo que el 95% de los corredores, esos que prefieren ir a rueda.

El sprint volvió a ser una apisonadora. El Columbia va tan fuerte que llega a cortar el pelotón. Freire, desasistido como siempre y esta vez zarandeado por el incapaz De Andrés -no había acabado el sprint y ya lo estaba criticando por estar mal colocado- tuvo fuerzas para remontar desde la novena plaza a la cuarta. Por delante, además de la bala británica, el joven americano Farrar y el bielorruso Hutarovich. Nos habían vendido que la llegada era en ligera pendiente y que a lo mejor no ganaba el de siempre, pero recuerden que el dúo cómico de TVE tiene que vender emoción aunque no la haya. Pase lo que pase, aunque queden 10 kms. para meta y 40" de ventaja, consideran la posibilidad de que las cobayas del día consigan llegar.

Pasado el ecuador del Tour, es líder un italiano cuya trayectoria sólo se puede calificar de muñeco roto, y que debuta en el Tour; la montaña está liderada por un rodador que últimamente se ha especializado en esta clasificación. Corre para un equipo que gana tan poco que considera estas clasificaciones secundarias una victoria; cuatro corredores de un mismo equipo están entre los seis primeros, algo que estoy seguro que es la primera vez que sucede en la historia centenaria del Tour, al menos desde que se corre por marcas comerciales. No ha habido fuga bidón, pero tampoco es que se pueda decir que haya habido competición libre. Es el ciclismo que hay, el que se vende al público en el mejor escaparate del año. Y no se inquieten, lo peor está por llegar. Al final, el día de París, con el último maillot amarillo.

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Gran frase de Oscar Freire sobre el experimento del pinganillo boicoteado por la mayoría del pelotón: "creo que ha sido positivo para saber si es bueno o no llevar la radio. También los ciclistas podemos hacer algo por el ciclismo. Se ha demostrado que sin él también se puede controlar la carrera".
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Valverde correrá este fin de semana la Vuelta a Madrid, el sustituto natural de la Clásica de Alcobendas: una crono cortita, una etapa de llano y otra de montaña. El año pasado ganó Vicioso, viejo compañero de equipo. Esperpento asegurado.
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En su nueva cita diaria con el desvarío (especialmente los dos últimos párrafos) no deja de ser curioso que se ponga a analizar cómo llaman a el pinganillo en Francia.

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15 julio, 2009

Huelga porque sí

Ayer fue el día nacional francés. Nadie trabajaba y, coincidiendo con martes, en probable que el lunes se hubiese hecho puente. Ocasión ideal para sentarse ante la tele y ver ese patrimonio inmaterial francés que es el Tour de Francia, especialmente si el día anterior había sido jornada de descanso. Los ciclistas, siguiendo una tradición que antes se limitaba a principios de temporada y que ahora se ha extendido a la Vuelta y al Giro, hicieron huelga de piernas caídas por la prohibición de usar el pinganillo.

No deja de ser paradójico ese homenaje al día nacional francés en forma de huelga. Durante la pasada e inolvidable presidencia checa de la Unión Europea, el gran artista David Cerny creó una escultura múltiple consistente en reflejar cada uno de los países de la Unión con un tópico que los caracteriza: Alemania una red de autopistas, Italia un campo de fútbol o España como un país con todo el territorio cubierto de cemento. A Francia le tocó lo que se ve en la imagen: un cartel con "¡Huelga!", muy divertido. Y muy real, como todos los anteriores.

Los equipos antipinganillo pactaron ir pasando a los relevos en comandita, y sólo a falta de 25 kms. para meta dejar la carrera libre. Por delante iban fugados tres franceses que no se unieron al pacto y el indomable Ignatiev, el ciclista más combativo de este Tour. El pelotón jugó con ellos al gato y al ratón para que al final ganase Cavendish con su habitual -que no natural- superioridad, igual que hizo en la otra etapa que el pelotón se puso en huelga, la llegada a Milán en el pasado Giro de Italia. También entonces fue por motivos de "seguridad", también entonces fue un día emblemático. En el podio Proudhomme ensalzó a un corredor del Skil-Shimano que, atacando en el primer y en el último kilómetro, demostró ser un ciclista de verdad.

Ya ven que cosas ocurren. Nos hemos quedado con las ganas de ver que hubiese pasado sin emisoras. A ver que pasa con el proyecto de hacer lo mismo el viernes, que es otro tipo de etapa, y si los equipos se atreverán a seguir de huelga. Dicen que el instigador ha sido Bruyneel, un director formado con Manolo Saiz -otro que intentó una huelga en 1998 y acabó yéndose el a casa con todos sus compatriotas, incluyendo a los periodistas- y que acumula sobrados méritos en todos los campos. Tanto repetir que el dichoso "pinganillo" mata el espectáculo y al final resulta que es la ausencia de este lo que mata lo poco que quedaba de espectáculo. Está siendo un Tour deleznable y lo de ayer es sólo un hito más. La portada de L´Equipe de hoy titula con la onomatopeya de las gallinas, un sonoro "Cocoricouac", porque la huelga es intocable en ese país.

Es imposible trazar un patrón común a las huelgas de los ciclistas. La han hecho cuando se publicaron los documentos de la Operación Puerto; la hicieron el año pasado camino de Zamora porque había un puerto duro de salida y porque el día anterior les habían puesto una encerrona; ahora porque les quitan el pinganillo. Son los obreros del ciclismo, aunque muchos demiurgos les cuentan que sin ellos no existiría el deporte, utilizando una retórica de inversión de roles que podríamos llamar criptomarxista, por eso del papel predominante en la historia de este deporte. Se les ponen días de descanso y lo agradecen utilizándolos para doparse; se reduce el kilometraje y las etapas y lo agradecen boicoteando la facilísima etapa de Zamora; se pone un circuito urbano por Milán y huelga de piernas por seguridad, que el día anterior se había caído Horrillo. La conclusión fácil de este artículo sería decir que los ciclistas son incomprensibles, pero no es así: a los ciclistas no hay que dejarles ni el más mínimo espacio de libertad, como demuestra la lucha contra el dopaje. Simplemente desprecian y prostituyen su uso.
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Marcos Maynar habla de Rafa Nadal y otras cosas, pero no de las suyas.
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Que cada uno lo tome como quiera, yo lo enlazo a título meramente informativo y también para reflejar que durante el Tour surgen aficionados de todo tipo. No capto todas las referencias, pero las continuas menciones a "Torrelavega" vienen porque el autor de la página fue detenido en su día por decir "Qué feas son las de Torrelavega" y supongo que, a tenor de su post sobre ciclismo, otras lindezas.
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"Si el corazón no late, las piernas no reciben oxígeno". Ehhhhhhhhhh....si el corazón no late, te mueres: lo que pretende ser una imagen poética se acaba convirtiendo, de la mano del ex-Phonak, en una amarga ironía.
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El análisis de un post antiguo es perfectamente válido, porque el fenómeno es el mismo: la manía italiana de otorgar puntuaciones llega al paroxismo en esta ocasión, con valoración-puntitos-estrellitas para analizar ¡un tercio del Tour!. Es lo que tiene la jornada de descanso: a ver con qué llenas el espacio. El autor, el pelagatos de Marco Pastonesi. Le pone un diez a Nocentini y califica a Evans de "atacante", pero lo más divertido es lo de Sastre: "pero está limpio. Nunca se ha sabido qué médico frecuentaba. ¿Sabeis por qué? Porque no tiene médico". Y tu no tienes ni idea, como demuestras día a día.
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Se acabó cayendo el solo y tiene la clavícula maltrecha. Justicia poética.
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Lean el primer párrafo y después tracen un perfil aproximado del autor uniendo con líneas rectas los puntos numéricos. Seguro que llegan a la misma conclusión. En El País no debe haber redactores-jefe que rasguen una crónica cuando lo merece.

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14 julio, 2009

Total, para lo que tienen que oir...

Hoy, 14 de julio fiesta nacional francesa, se disputa una etapa aparentemente intranscendente y totalmente llana. Por qué los organizadores siguen programando este tipo de etapas tras una jornada de descanso (con el juego que da poner una etapa complicada, como le pasó a Sastre en Blockhaus) es algo difícilmente comprensible tras la Operación Puerto y el uso recreativo que se daba a las jornadas de reposo, introducidas a mitad de los noventa para dar solaz y relajo al sufrido ciclista.

En fin. Quizás para dar algún aliciente se ha decidido suprimir de manera experimental (habrá continuidad el viernes, en la complicada etapa de los Vosgos) el famoso pinganillo, el palabro inventado desde el mundo de la ignorancia para definir a lo que en otros países se denomina "radio", "emisora" o "auricular". No deja de ser curioso el triunfo de un término que se queda en el aspecto exterior sin entrar en la función del objeto. Ya puestos, lo podían haber llamado finstro, el palabro inventado por el gran Chiquito de la Calzada para sustituir la palabra trasto, aunque ahora se prefiere utilizar el inglés gadget, que suena como más fino, para definir cualquier aparato tecnológico pequeño y de dudosa utilidad más allá de la moda.

Por llegar a un término medio, el cachivache se viene utilizando masivamente desde mitad de los noventa, y los intentos de salto a otro deporte no han fructificado, como nos recuerda Marca con una de sus portadas ajenas al sensacionalismo, un término que jamás podremos aplicar al faro del deporte nacional. Hubo un tiempo en que muchos sabios del ciclismo, de esos que pueblan las tertulias de la radio, achacaban a la emisora todos los males de este deporte: que si mata el espectáculo y la improvisación, que si el ciclista ya no piensa por sí sólo, que si se puede interceptar...en fin, esas cosas que siempre se dicen para contextualizar y no citar el auténtico mal del ciclismo. Ahora, asumido el invento, el argumento había perdido peso hasta que la reciente decisión del Tour.

No se si surtirá efectos en el sentido de recuperar el espectáculo, pero de momento catorce de los veinte equipos de la caravana se han opuesto a la medida, oficialmente por motivos de "seguridad". A mí se me ocurre que esto se debe a que la supresión de las emisoras dejaría aún más en evidencia el nulo papel de los directores de equipo, limitados a conducir el coche: se vio el día de DisneyLandis o en la pasada Vuelta con Valverde bajando hacia Suanzes o, puestos a ir a ejemplos de ahora mismo, el papel testimonial de los directores del Cervelò, meros testaferros de la voluntad de Líder Máximo, ayer muy dolido por asuntos de despechos del Tour hacia su figura, otro caso de celos y sentimientos heridos como el que rompió su matrimonio con Rijs.

Veremos en que queda la innovación consistente en suprimir la innovación, una muestra más de un deporte que cree que la solución está en mirar al pasado. Desde Bicisport, órgano oficial del ciclismo alcanforado, llevan años emperrados en que el Tour se dispute por selecciones nacionales; la UCI prohibe la postura del huevo y las bicicletas que no guarden la geometría clásica; todos los periodista elogian el polvo y el barro de la Roubaix, y en Italia RCS Sport -organizadora del Giro y la San Remo- está promocionando una carrera que se disputa por caminos sin asfaltar. Yo soy bastante escéptico al respecto, especialmente si antes no se ataja de raiz el auténtico mal del ciclismo, pero defiendo la postura del Tour.

Veremos en que queda todo. Para hoy bastante poco, ya les digo, salvo que escucharemos la palabra "pinganillo" por doquier. Buscando en el Diccionario, resulta que significa -en una zona muy concreta de España- carámbano de hielo, lo que no deja de ser una ironía en esto del ciclismo contemporáneo y realmente existente, donde el asunto de las emisoras es bastante menor respecto a los auténticos males.
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"Dentro del equipo es un personaje importantísimo por el ambiente que genera en el autobús, en los desayunos y en las cenas". Cuando no se gana una carrera desde julio de 2005, cuando se es lo que se es, tu director de equipo tiene que decir esas cosas tan poco profesionales para encontrar puntos positivos.
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Y alguno pensará que es garantía de limpieza cuando es simple cuantitofrenia.
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Entre los dudosos atractivos de toda la crónica -ya ven que planazo, animarse con la bolsa de souvenirs y con las chicas de la caravana publicitaria- se cita textualmente "un exceso de alcohol". Al final harán del paso por los Pirineos una especie de Descenso del Sella, la excusa del deporte para una farra. Bueno, ya lo es.
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Según el hermano de Contador, "un Tour no se puede ganar solo". Sin embargo, se puede ganar un Giro viniendo de la playa.
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Fernando Alonso, famoso piloto carente de cuello y que en su día dijo "quiero ser triple campeón del mundo antes de fichar por Ferrari", puede estar pensando en invertir su fortuna personal. Para ello, asesorado por gente de bien, ha decidido apostar por un deporte de futuro y gran retorno de la inversión como es el ciclismo. Todo suena a la habitual patochada de los italianos, pero vaya usted a saber: la figura que pretende para su rentabilísima inversión corre ahora mismo en un equipo que anuncia la capital administrativa de una dictadura centroasíatica, y de ahí también quiere sacar el director. Para descartar el factor italiano, la gaceta del PNV dice lo mismo con otras palabras y nombres, y en el medio nos enteramos que el Premio Príncipe de Asturias por el simple hecho de crear "entusiasmo" comparte fisioterapeuta con Bennati, el famoso Don Pupas. Parece que Alonso sabe más de ciclismo de lo que todos creemos.
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Jo, y eso que no dio positivo y que se había buscado una coartada. ¡Cómo se pasan en el CONI! ¡Primero condenan a Piti sin pruebas y ahora esto! Desde luego, su política de lucha contra el doping no puede estar más equivocada ¡Libertad para los ciclistas ya! ¡Amnistía y paz! ¡No estamos todos, faltan los presos!
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"Como un diplomático educado en la escuela vaticana, hábil en sacar la máxima ventaja del más mínimo detalle, sutil en el manejo de las palabras"...Arribas sigue viendo en Contador cualidades que casan muy difícilmente con la realidad. "La madurez se expresa en frases aparentemente banales si no fuera porque las dijo quien las dijo en la situación en que las dijo". Ahhhhhh, claro, me viene a la mente el pasado Mundial, donde Don Desmayos fue decisivo, y donde dijo a su paje Noval tras la visita de Chiapucci "mira, otro fichaje del Astana".

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13 julio, 2009

Todos cómodos, nadie tira

El año pasado parte del Tour se decidió en el Tourmalet y en el valle que después llevaba a la subida a Hautacam. El ritmo constante del CSC en la cabeza del pelotón hizo que corredores como Valverde -no está en este Tour- y Pereiro -no está en este deporte- se descolgasen. Lo que después pasó en las rampas del último puerto es cuestión aparte, hoy lo que interesa es que la montaña-mito de los Pirineos propició una buena jugada táctica -Cancellara iba por delante y fue decisivo en el tránsito entre puertos- y dejar fuera de juego a un equipo poderoso.

No se sabe si este recuerdo hizo que este año la organización apostase por el Aspin de salida y después coronar el Tourmalet a 70 kms. de meta, pero el resultado fue desastroso. En contra de lo que ayer decían muchos de nuestros cultivados y expertos periodistas de ciclismo, el Tourmalet se ha subido varias veces y lejos de meta. Sin irse muy lejos y por buscar un referente al alcance de todos, el ciclista de bolsillo David Etxebarría ganó en 1999 una de sus etapas imponiéndose a sus compañeros de fuga tras subir el Tourmalet y hacer bastantes kms. de llano hasta la meta. Que después acabase 13º de la general hay que achacarlo su inmensa calidad y no al clima reinante en la época en su equipo, el inolvidable ONCE.

Diez años después la etapa del Tourmalet es una "birria", pero otro gallo hubiese cantado si el vencedor ayer hubiese sido un nacional y no el notable francés Fedrigo, que ya venía de ganar en Briançon en la pasada Dauphinè. Ya ven que la etapa del sábado no fue muy diferente -puertos lejos de meta, favoritos maniatados al tran-tran del Astana, fuga que llega por el suspiro de un moro- pero como el que ganó fue el limpísimo L.L pues ya hubo etapón y épica y espectáculo y sangre fría. Al final da igual que sean diez años o el día anterior, aquí se ve la auténtica pasión por el ciclismo: que gane el mío, ra, ra, ra.

La etapa estuvo bastante bien. Subiendo el Aspin se fugan cuatro corredores, los dos que se jugarán la victoria, Duque del Cofidis y el peón Voigt del CSC. Ya en el Tourmalet, que coronará Pellizotti, se veía que su exigua ventaja de tres minutos apenas les iba a dar para llegar, puesto que quedaban 70 kms. para meta. Su mérito es haberlo logrado por apenas 34" ante un numeroso pelotón en el que no faltaban los sprinters, y donde una vez más se volvió a ver que el Rabobank no cree mucho en Freire.

El tricampeón del mundo ganó el sprint del grupo con cierta suficiencia, y la gente andaba preocupada con eso de "uy, como llegue a ganar un sprinter la etapa del Tourmalet...". ¿Y qué? ¿No ganó Etxebarría en 1999? ¿Qué hizo ese corredor en el ciclismo? Tanto Fedrigo y Pellizotti se merecieron llegar y jugarse la victoria, pero alguien debe pensar que a los hombres rápidos que llegaron con el pelotón de los favoritos les fueron empujando en la subida al coloso pirenaico, cuando la pregunta es porque ahí delante no iban Cavendish, Hushvod, Pozzato u otros corredores que se están jugando el maillot verde. Le suele pasar a Freire, y le suele pasar en este país.

Ha pasado un tercio de la carrera y los Pirineos. Los quince primeros de la general están concentrados en torno a un dos minutos y medio. Sin embargo, no hay ningún atisbo de emoción. Un superequipo controla toda la carrera apoyándose en las débiles aspiraciones de los demás: aunque Nocentini está a 6", el Astana no hará nada conseguir el maillot amarillo y el Ag2R hará el tránsito hasta la decimoquinta etapa en Verbier, porque el italiano que debuta en el Tour con 31 años tiene características para superar la etapa de los Vosgos, la decimotercera. Y si no tiene características, el Astana llevará la carrera para que por delante se jueguen la etapa y por detrás vayan todos cómodos. Hasta para no tirar por un corredor que es el vigente campeón de la regularidad en el Tour.
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En la Vuelta a Austria, carrera que a la sombra del Tour de Francia ha crecido hasta las ocho etapas, victoria para Albasini del Columbia y Greipel, el sprinter que tienen especializado en citas menores, se lleva tres etapas. Este equipo, edificado en torno al T-Mobile, va camino de acabar el año con más de cien victorias...

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