Ya es amarillo
Tras tirarse la gran parte del Tour como segundo en la general, Alberto Contador aprovechó su mejor terreno para ganar la etapa y alzarse al primer puesto de la clasificación. El corredor de Pinto es una garantía en cuanto el final es en alto en grandes citas: gana siempre que no hay una escapada. Ya no necesita ataques a repetición: con uno basta y a aumentar la diferencia. Compite en otra liga respecto a sus rivales. Es el mejor.El único final en alto de los Alpes estaba en la estación suiza de montaña de Verbier. Para llegar se atravesó el valle del Ródano y sus cultivos subvencionados a gran velocidad (la media de la etapa fue de 40 km/h), una condición ineludible para el que el puerto hiciese daño. El viento de culo hacía volar al pelotón, pero también el fuerte ritmo del Liquigas, después del Millram (¿?) y, ya empezada la ascensión, del Saxo Bank. Voigt duró mucho menos que otros años; N. Sorensen apenas unos metros; y el que más daño hizo fue Cancellara, que venía de la fuga y que apretó los dientes, la lengua y la mandíbula para mantener un ritmo endiablado.
Cuando el suizo cesó en su martirio saltó F. Schleck, sin mucho éxito. Cuando quedaban 5´6 kms. para meta saltó Contador a una velocidad muy superior, y el único que le pudo seguir -que no alcanzar- fue A.Schleck, que parecía que se movía a una velocidad muy inferior. Por detrás no cundió el pánico: Armstrong ordenó que le pusieran su tran-tran, y Kloden -qué corredor más desaprovechado, ya tiene 34 años- intentó mantener las apariencias hasta donde pudo. Los corredores, que de esto saben bastante, fueron adelantando al duo del Astana porque ese ritmo estaba por debajo de sus posiblidades. El más sorprendente fue Wiggins, el único que se atrevió a atacar abiertamente, y que hoy por hoy ostenta el título de revelación y cualquier otra cosa que le quieran poner.
Contador, que para llegar a meta se tuvo que desembarazar de manera muy poco diplomática de algunos espectadores, endosó 43" a A.Schleck, que hizo una subida portentosa. Tengan en cuenta que en Arcalis Contador metió 21" a todos los favoritos en 1´8 kms, y que esta vez su ataque fue a 5´6 kms. de meta. Nibali, en el mejor rendimiento de su carrera, fue tercero a 1´03", mientras que el extraño grupo formado por F.Schleck, Wiggins y Sastre de menos a más llegó a 1´06". Para encontrar a Evans, séptimo de la etapa, hay que añadir otros 20", 3" de ventaja sobre Kloden y otros 6" sobre Armstrong. Contador no encontró ningún rival, y Andy Schleck sólo uno.
Más interés ofrece la general. Contador lidera con 1´37" sobre Armstrong, 1´46" sobre Wiggins que sigue diciendo que quiere ganar el Tour, 2´17" sobre Kloden y 2´26" sobre A.Schleck (otro que dice que quiere ganar el Tour). Será difícil ver cambios que no sean ver caer a Wiggins por alguna acción estratégica. La razón es que Astana, además de controlar el pelotón, tiene a sus tres corredores de clasificación -y Leipheimer porque se rompió la muñeca, si no también estaría ahí- en los cuatro primeros puestos de la general. Es más: Armstrong es segundo, y el interés general -es un decir- es que no se baje del podio. Así las cosas, el Astana llevará la carrera al tran-tran tan querido por unos y otros, tan cómodo, y el que quiera atacar sabrá que tendrá que batir el tren turquesa. Andy Schleck, el más capacitado de los rivales, sólo tiene el Ventoux para poder quebrar a la formación asiática, e intentar no perder mucho tiempo en la crono de Annecy. Sí, la posibilidad de tres Astana en los tres cajones del podio sigue siendo real.
Lo que nadie duda es que Contador ganará el Tour. Antes, cuando simplemente era un escalador que se defendía en las cronos, cabía alguna posibilidad de derrota, como en el Tour 2007. Hoy por hoy no, porque ha mejorado muchísimo contra el crono sin perder en la montaña. De las cinco grandes vueltas que ha disputado se ha vestido de líder en cuatro de ellas. De esas cuatro, ha ganado tres, y la cuarta todavía se está disputando. Con esa trayectoria, sólo un loco puede pensar que Contador va a flaquear en alguna etapa. Y menos con el mínimo desgaste al que ha estado sometido durante toda la carrera.
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David Herrero, un ciclista que sabe ganar y lo hace con regularidad prácticamente anual, se lleva la última etapa de la Vuelta a Madrid. La victoria final para Guerra del Liberty, mientras que Valverde ha sido segundo.
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¿Dará la bendición con la muñeca rota?
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